¿Qué es el lenguaje positivo?
Las palabras que les decimos a los/as niños/as pueden afectar su comportamiento, motivación y logros en el presente y en el futuro. Por ello, es fundamental utilizar con ellos/as un lenguaje positivo.
El lenguaje positivo permite explicar a los/as niños/as por qué y cómo hacer ciertas cosas. Se trata de una estrategia de comunicación que evita usar las palabras y expresiones negativas, de modo que reduce el estrés y el miedo, a la vez que aumenta la confianza, la comprensión y el empoderamiento. Por ello resulta clave para interactuar con los/as más pequeños/as.
¿Cómo influye el lenguaje positivo?
La infancia es la etapa de la vida en la que se construyen las bases de la personalidad. Por lo tanto, los mensajes que reciben lxs niñxs por parte de lxs adultxs van moldeando poco a poco esa forma de ser.
Cuando hablamos en lenguaje negativo, estamos pensando en negativo y todo lo que conlleva: frustración, desmotivación y pesimismo. En cambio, el lenguaje positivo refuerza en lxs más jóvenes el entusiasmo por aprender y desarrollar buenos hábitos. Les empodera.
La clave está en cambiar de enfoque. A continuación, te compartimos una serie de métodos que te ayudarán a utilizar el lenguaje positivo con los/as peques.

Consejos para aplicar el lenguaje positivo
- Transforma órdenes negativas en positivas. Utilizar el lenguaje negativo crea pesimismo. Por ejemplo, en lugar de decir “no hay que pegar a lxs compañerxs”, puedes decir “debemos respetar a todos lxs compañerxs”. O en vez de “está prohibido gritar”, puedes decir “debemos hablar bajito y respetando el turno de palabra”. Utilizando estas expresiones positivas, los/as niños/as visualizan e imaginan situaciones positivas, de calma y tranquilidad.
- Evita abusar de la palabra “no”. Si empleas frecuentemente el “no” en tu discurso, al final perderá fuerza y significado. Debes aprender a dar órdenes de forma positiva, y guardarte el “no” para situaciones extremas y realmente importantes. Por ejemplo, si está tocando algo que no debe, trata de distraerle ofreciéndole otra cosa.
- Utiliza una entonación adecuada. Si pierdes los nervios y gritas a los/as niños/as, les estarás generando estrés, inseguridad e insatisfacción. Piensa que los/as niños/a, la mayoría de las veces de que lo que están haciendo no está bien.
- Premia los buenos comportamientos. Cuando los/as niños/as se comportan correctamente, demuestran superación y son capaces de cumplir objetivos, demuéstrales con lenguaje positivo que van por buen camino. “Estoy muy orgullosx de ti” o “lo has hecho genial” son expresiones que premian los buenos comportamientos.
- Haz frente a los pensamientos negativos. El lenguaje que se utiliza con lxs niñxs influye muchísimo en su autoestima. Y puede ser un grave error dejar que un/a niño/a piense cosas como “no sirvo para esto” o “todo me sale mal”. Puedes transformar esos pensamientos con la palabra “todavía”. Por ejemplo, “todavía no te sale bien, pero si practicas mejorarás”.
El uso de lenguaje negativo durante los años de formación de cualquier peque puede tener un efecto duradero en la autopercepción de una persona.
La positividad es, quizás, la mejor herramienta que tenemos como referentes, cuidadores/as y educadores/as para educar peques emocionalmente estables.
Como decía el filósofo Luis Castellanos: “Cuida de tu lenguaje y él cuidará de ti”.

