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La educación no formal como mecanismo transformador

En las aulas, tus hijos aprenden matemáticas, lenguaje o geografía. Fuera de ellas, y en el futuro, deberán lidiar con un mundo cada vez más complejo a muchos niveles. Por ello, cuando cada tarde terminan sus clases, ¿por qué no favorecer que accedan a habilidades que les ayuden a desarrollarse como individuos, hacer florecer su creatividad o gestionar sus emociones?

La educación no formal tiene el potencial de asistirles con ello y, por tanto, de transformar su modo de comprender el mundo y transitar por él.

Quizás lo primero sea definir qué es la educación no formal. Se trata de aquellas actividades organizadas por un centro educativo pero que no son obligatorias y que, generalmente, no conducen a obtener un título o certificado.

Por falta de tiempo o de recursos, tal vez la educación formal (obligatoria) no siempre  logra abarcar el aprendizaje de ciertas competencias que desarrollan todo el potencial del ser humano, como el pensamiento crítico o la inteligencia emocional.

La educación no formal proporciona una respuesta a estas carencias. Busca generar capacidades hacia el desarrollo personal de los niños, siempre centrándose en ellos como protagonistas de su propia evolución. Por ello, el potencial que encierra para tus hijos es realmente revolucionario y transformador.

Desarrollar sus emociones y su capacidad crítica

La educación no formal puede estar dirigida hacia diferentes objetivos. Por un lado, se potencia la expresión individual y la capacidad creadora del niño. Así, pueden aprender a tocar la guitarra, venir a clases de pintura, de baile o de teatro.

A su vez, la educación no formal da una importancia clave al desarrollo de la inteligencia emocional. Aprender ahora a gestionar las emociones puede ayudar a tus hijos en muchas situaciones (desde desarrollar relaciones afectivas adecuadas hasta conseguir un trabajo). Por ejemplo, actividades como Empodérate e Inteligencia Emocional generan espacios donde se prioriza el desarrollo y el conocimiento personal.

Además, sabemos que el mundo del futuro estará regido por tecnologías cada vez más complejas. El reto está en aprender a utilizarlas y exprimir hasta el final su potencial creativo. En actividades como Luces, cámara y acción o Institubers, tus hijos tendrán acceso a las herramientas para comprender el mundo y pero también para poder moldearlo y cambiarlo, generando su capacidad crítica.

Con la educación no formal, tus hijos desarrollan nuevos intereses por los que apasionarse, conocen nuevos amigos y aprenden a gestionar situaciones diferentes a las que se encuentran a diario. Por ello, la educación no formal tiene un potencial revolucionario: marcará un modo de pensar y actuar que transformará las vidas de tus hijos y les preparará para su futuro.

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