Por muchos motivos, estas serán unas navidades difíciles de olvidar. Muchos han vivido encuentros emotivos y muy esperados; otros no han podido estar todo lo cerca que les gustaría de los suyos.

No obstante, fuera cual fuera el contexto, las familias han intentado mantener la ilusión con la que los peques afrontan siempre estas fiestas.

¿Cuál es el secreto para mantener esa ilusión?

En Art&Mañas creemos que hay una receta especial…

Compartir: el ingrediente secreto para el bienestar en familia

En el blog de Art&Mañas hemos hablado muchas veces sobre dinámicas familiares: escribimos sobre los 5 hábitos de una familia con inteligencia emocional, los retos y oportunidades que el coronavirus supuso para las familias, o la importancia de desarrollar la escucha y negociación en una familia, entre otros consejos.

Pero hay un valor que está detrás de todas estas habilidades y que las unifica: la capacidad de dar y compartir, que va mucho más allá de lo material.

El bienestar en familia implica crear un lugar seguro en el que todos los miembros puedan y quieran participar. Un lugar donde compartir deseos, problemas y alegrías, de modo que cada individuo se vea acompañado y fortalecido en su camino vital.

Este compartir debe contener a todos los miembros de la familia.

Por un lado, los más peques deben tener confianza en que pueden acudir al lugar seguro de la familia, donde saben que tanto sus capacidades y habilidades como sus dificultades van a ser escuchadas y comprendidas.

Lxs adultxs, por su parte, deben sentirse capaces de aportar los cuidados necesarios para el bienestar de sus hijxs, para lo cual no deben descuidar sus propias necesidades.

Es un tema recurrente en nuestros talleres de coaching familiar: el camino para crear el bienestar en familia pasa por aprender sobre las necesidades de los más pequeños y las de los padres y madres. Solo así es posible desarrollar el potencial de todos los miembros de la familia.

Y este año 2020, con todas las dificultades que ha podido poner ante las familias, es precisamente el que ha hecho despertar el auténtico valor de compartir.

Frente al aislamiento y los miedos, han aparecido con fuerza otras emociones y posibilidades: el cuidado mutuo, la escucha, la atención a necesidades propias y a las de los seres queridos…

Es en este año donde hemos puesto más que nunca en valor la necesidad de este lugar seguro en familia, donde dar y compartir significa también recibir cariño, apoyo, y el  impulso necesario.

Por ello, esta navidad, olvidémonos de los regalos que se compran y vienen envueltos, y miremos a las manos que los entregan.

Pongamos así en valor nuestra capacidad de dar y compartir, proporcionando comprensión a nuestros seres queridos y estando atentos a cada paso que demos en el nuevo año.

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